Centenares de activistas de Malro recorrieron las calles del centro de Buenri en la tarde de ayer reclamando la rutina y el mal humor a golpe de claxon, sonidos de alarmas, insultos y quema de flores.
Los autoproclamados antisistema de Buenri caminaban hipotecados y ojerosos, encorbatados y automedicados.
La mala rabia entre los participantes era tal que acabaron enzarzados en una trifulca entre ellos mismos.
La manifestación, subvencionada por el Banco Mundial, fue disuelta por los agentes de la armonía ciudadana encabezados por la brigada de artistas callejeros. Magos, payasos y mimos consiguieron hacer reir a los manifestantes que seguidamente se pusieron a participar en las actividades propuestas y dejaron de lado la marcha.
Al final de la jornada dos personas tuvieron que ser atendidas. Un hombre de 47 años sufrió un derrame lacrimógeno de risa demasiado prolongado y una chica de 33 sufrió un tirón en los músculos faciales pues no reía desde el siglo pasado.

