Tiempos de desidia

Esto es sólo la presentación de un blog recomendado por Buenri, pueden leer más en:
http://desidias.wordpress.com

El motor de la máquina funciona cada día más deprisa y nuestra alma no puede seguirle. Somos presas de un ritmo, somos presas de unos quehaceres, somos presas de unas necesidades. Somos presas del dinero y del trabajo. Somos presas de nuestra dependencia con el sistema; sin él y sus productos no podríamos vivir.

La técnica y la ciencia se han constituido como herramientas infalibles de producción. Primero nos quedamos sin habilidades de caza y recolecta, después sin las de cultivo y ganadería. Nos separaron de la tierra para llevarnos al cemento de las factorías y, más tarde, al frío mármol de las oficinas.Millones de personas viven en los centros de las ciudades, sólo conocen el asfalto y la polución, se han acostumbrado… Son eficientes, llevan adecuadamente sus cuentas, llegan pocas veces tarde y terminan sus labores con prontitud. Cuando tienen depresiones o dolor de cabeza, toman pastillas o complejos vitamínicos como posesos. Y para descansar huyen a la MadreNatura con su cochazo a través de carreteras inmensas que son como tentáculos de sus propios hábitats. Así que nunca llegan efectivamente ni a rozar un cachito de la verdad, porque viajan envueltos en su mentira de hormigón.No es verdad que vivamos en el mejor de los mundos, como no es verdad que este era el único fin posible para la especie humana.

En nuestra Tierra teníamos de todo para vivir cómodamente: agua, cuevas, frutos, otros animales con quienes jugar o de los que alimentarnos… Y todo ello nos lo fueron robando con el paso de los tiempos. Hoy se bebe agua embotellada, se hipoteca toda una vida para tener una vivienda, la mayoría de las frutas y verduras que se comen son transgénicas y muchos animales viven su particular horror-show naciendo y muriendo en cautividad para nuestro uso y disfrute.

De los tiempos oscuros del Antiguo Régimen, que es como llamaban en los libros de historia de la enseñanza secundaria a la época anterior al Iluminismo, aquella sobre la que se cimienta nuestra sacrosanta democracia de mercado, quizá se pueda rescatar alguna añoranza positiva: al menos un= disidente podía huir al monte sin tener nada porque nada tenía dueño ya que todo era del rey y el rey era de todos. Ahora vagamundear se pone cada vez más complicado y ser pobre es razón suficiente para ser delincuente. De acuerdo con que esto queda un poco idealizado ya que el burdo despotismo de la monarquía y de las sociedades jerarquizadas de la Edad Media son lacras que seguimos arrastrando. Pero ahora lo tenemos peor; aunque te vayas al lugar más remoto del continente más despoblado, los ojos del cielo podrán verte, y no me refiero a los bíblicos, más bien a los científico-tecnológicos: los satélites en órbita.

Y lo que nos espera con los chips insertados en fibras musculares!! Y con la clonación del ser humano!! Pero estas cuestiones de momento dejémoslas de un lado y dediquémonos a disentir, a discrepar y a manifestar el desacuerdo con los usos que se han dado a nuestra fuente de Vida.

Apoyemos las desidias, seamos desidios=s, indolentes. Abandonemos nuestros puestos. Dejemos al Orden sin piezas y empecemos un nuevo juego.

Tiempos de desidia.

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